Historia y orígenes de la grafología

Historia y orígenes de la grafología

La grafología es la ciencia que se ocupa del análisis y de la interpretación de la escritura.

Gracias a las técnicas grafológicas es posible conocer en profundidad la personalidad de alguien: el grafólogo realiza un análisis de los grafismos que conforman la escritura manuscrita, extrayendo de dicho análisis conclusiones sobre su personalidad.

El primer texto puramente grafológico es de 1622: Camilo Baldo, profesor de Filosofía en la Universidad de Bolonia, escribió el tratado: Tratado de cómo, de una carta, se conoce la naturaleza y la cualidad del escritor. Posteriormente, otros autores italianos continuaron escribiendo acerca de la relación entre escritura y personalidad: Marco Aurelio Severinus, el padre Moretti, Lombroso y Marcos Marchesan.

El famoso filósofo alemán Leibniz escribió en 1680: “También la escritura expresa, casi siempre, el temperamento natural, a menos que no proceda de un maestro”.

Durante el siglo XVIII hubo varios precursores de la grafología: Lavater (Suiza, 1760), Grohmann (Alemania, 1792) y Moreau de la Sarthe (Francia, 1800).

Ya en el siglo XIX, el belga Eduardo Hocquart profundizó en la relación entre escritura y personalidad, atendiendo especialmente a la escritura como gestualidad, y a la preeminencia de los gestos sobre el contenido de la comunicación.

La primera escuela de grafología se fundó en Francia, hacia 1830.

Max Pulver creó la Grafología Simbólica y fundó la Sociedad Grafológica de Neuchatel. Fue el autor de “El simbolismo de la escritura” y de “El impulso criminal en la escritura”.

1871 fue una fecha clave para la grafología: ese año, el abad Jean-Hippolyte Michon propició la fundación de la Societé de Graphologie de París, y al año siguiente publicó la obra sobre grafología más importante hasta nuestros días: Les mysteres de l’escriture.

Michon fue, además, el que puso nombre a esta ciencia, la grafología, a partir de los vocablos griegos graphe (escritura) y logos (tratado).

La aparición del francés Crepieux-Jamin supuso un fuerte empujón para la grafología, gracias a la publicación de obras clave como Juicio de los manuscritos (publicado en España a posteriori con el nombre “Grafología”), ABC de la Grafología y L’escriture et le caracteres.

Ya en el siglo XX, se creó en Argentina la Sociedad Argentina de Grafología, que más tarde se disolvió.

En España destaca la figura de Matilde Ras, quien fue discípula de Crepieux-Jamin y escribió obras como “Estudio del carácter por la escritura” o “Historia de la escritura y la grafología”.

En 1975 se creó la Sociedad Española de Grafología, donde destacaron Mauricio Xandró, Silvia Ras y Augusto Vels, entre otros.

La grafología como tal existe desde hace algo más de cien años. Sin embargo, la creencia en la relación directa entre el carácter de una persona y su escritura viene desde tiempos muy antiguos.

En el año 120 después de Cristo, Cayo Suetonio Tranquilo escribió en su obra “De vita Caesarum” (Las vidas de los doce césares): “No pone un guión y continúa en la línea siguiente, aunque esto signifique tener que apretujar las letras, sino que se limita a estrecharlas y a curvar el final de la línea de abajo”.

Incluso podemos ir más atrás en el tiempo: Kuo Jo-hsu, filósofo chino que vivió en el siglo IV antes de Cristo, dejó escrito: “La escritura muestra indefectiblemente si procede de una mente noble o de una persona vulgar”. No es precisamente una muestra de la grafología más avanzada, pero sí que establece correlación entre la “calidad” de la mente y la escritura del individuo en cuestión.

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