Qué se puede descubrir a través de la grafología

Qué se puede descubrir a través de la grafología

Te planteamos un duelo imaginario: de un lado estás tú, intentando aparentar que serás el empleado perfecto. Del otro lado, el equipo de recursos humanos de la empresa que se está planteando contratarte.

Todo bien, hasta que descubres que cuentan con un grafólogo en el equipo… ¿Serás capaz de ocultar tus defectos y conseguirás el puesto de trabajo?

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Imagina que te llaman para una entrevista de trabajo. Arreglas tu apariencia externa, te animas mentalmente, y te preparas para transmitir al entrevistador la mejor versión de ti.

¿Serías capaz de esconder los rasgos que denotan tu verdadera personalidad en una entrevista de trabajo?

Probablemente ya lo hayas hecho, o al menos, intentado. Pero, ¿a que no eres capaz de hacer lo mismo con tu escritura frente a un grafólogo?

Nuestro verdadero “yo” se deja ver cuando escribimos a mano, y es realmente difícil dar gato por liebre a un grafólogo.

Además de servir en procesos de selección, la grafología es muy útil para conocernos a nosotros mismos: tras un estudio grafológico, es normal encontrar rasgos de la personalidad del individuo que éste se esconde hasta a sí mismo.

Hay grafólogos que lo aplican para estudiar la compatibilidad entre parejas, e incluso para descubrir cuáles son los puntos fuertes de una persona, con aplicación a la vida laboral o a la personal.

Es llamativa la aplicación de la grafología al ámbito de la salud: un grafólogo puede ser capaz de descubrir enfermedades en una persona a través del estudio de los rasgos de su escritura. Estas enfermedades pueden ser tanto físicas como mentales.

Los 8 géneros gráficos

¿En qué se fija un grafólogo a la hora de enfrentarse a un texto manuscrito? Hay ocho “géneros gráficos” a los que estos expertos prestan atención:

  • Orden: directamente relacionado con la visión que la persona tiene del mundo, cómo se sitúa en él, y con su propio equilibrio interno.
  • Tamaños: de este ámbito el grafólogo extrae información útil sobre el concepto que el individuo tiene de sí mismo, sobre la autoestima o carencia de ella, y también sobre su capacidad de concentración y ciertos aspectos de la inteligencia.
  • Forma: expresa la forma de relacionarse en sociedad de la persona, o su nivel cultural.
  • Presión: se relaciona con la fuerza del carácter, con la energía y los instintos y sentimientos de la persona de la que se estudia el texto manuscrito.
  • Dirección: permite apreciar las variaciones en cuanto al estado de ánimo, humor y voluntad de la persona, o su estabilidad.
  • Velocidad: directamente relacionada con la agilidad mental de la persona y su capacidad de reacción.
  • Cohesión: qué tipo de vínculos establecemos con los demás y cómo nos adaptamos al entorno, si utilizamos más el instinto o la lógica…
  • Inclinación: permite al grafólogo revelar los aspectos más íntimos y sentimentales de la persona.

A estos llamados géneros gráficos hay que añadir gran cantidad de variables, interrelaciones y consideraciones que sólo un experto grafólogo es capaz de descubrir, relacionar, analizar y poner en perspectiva para obtener conclusiones válidas sobre la personalidad de un individuo.

Puedes intentar “jugar” a analizar la escritura de otras personas o la tuya propia, y comenzarás un interesante viaje: unos rasgos te sorprenderán, otros los verás como totalmente lógicos, y otros te dejarán descolocado/a. Si quieres un análisis fiable y efectivo, no lo dudes: acude a un grafólogo, y ese profesional sacará petróleo de las palabras que escribas en un papel.

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